Consumismo Educacional
Lunes, Diciembre 29, 2008Ya es costumbre que luego que salen los resultados de las pruebas se selección universitaria, en su momento, PAA hoy PSU, se escuchen voces diciendo que el sistema privilegia a los que más tienen en desmedro de los que menos, desconociendo que la virtud del sistema (por más cambios se le hayan hecho desde el cambio de nombre al cambio curricular), está en que les muestra a todos y manera brutal que las cosas no están funcionando como debieran y en este caso como en otros no es más las diferencias existen y peor aún que se acrecientan año a año.
La desigualdad que tanto resistimos y combatimos y que en este caso puntual saca a flote la PSU, es algo inherente a la naturaleza y se hace más evidente en un ser altamente competitivo como lo es el ser humano y pese a ello tendemos a buscarle más explicaciones que soluciones, lo que nos lleva todos los años al mismo círculo vicioso, más a sabiendas que las cosas no cambian de un año para otro, porque en este caso se requiere de un recambio generacional para que las transformaciones se noten. ¿El error está entonces en querer apresurar algo que se dará con el tiempo?, para nada, peor es sentarse a esperar que los cambios se den, pero tan malo como ello es todos los años culparse mutuamente de los errores en vez de ponerse de cabeza a buscar soluciones, llega a dar la impresión que hay algunos a los cuales no les conviene que ciertas cosas cambien. En todos los casos, hay que dar la pelea contra dicha desigualdad, en este caso una de sus raíces está dada por el excesivo exitismo con el que la sociedad grava a la educación universitaria, dando la impresión que la única manera de que te vaya bien en la vida es siendo “Universitario”, (Médico, Abogado, o cualquier cosa que tenga el prefijo ingeniería), con esto digo que a las actuales generaciones hay que mostrarles desde pequeños que la Universidad no es el único camino que existe para tener una profesión, (ser exitosos y hasta en una de esas felices en la vida), están por un lado los centros de formación técnica y los institutos profesionales, algunos de los cuales les ha dado por llamarse Universidades, desconociendo que lo que forman son técnicos, como si estos no fueran necesarios para el desarrollo de una sociedad como la nuestra que por lo demás no diferencia grados o títulos como antaño, “a mi no me presentan como el Ingeniero Forestal Christian Vidal”, con suerte, dicen te presento “Christian, un amigo” y si el título o grado sale o no en la conversación es algo irrelevante y pronto se cambia de tema.
Desde mi época de estudiante he escuchado esto “en Chile se forman siete profesionales por cada técnico” que es lo inverso de países desarrollados a los cuales queremos emular, tanto en PIB a nivel de protección social y nosotros que todo lo copiamos ¿que hicimos?, ¡todo lo contrario¡, llenarnos de Universitarios de las más extrañas denominaciones en post de asegurar movilidad social de nuestros hijos, (sobrinos en mi caso) cosa que una sociedad como la chilena parece una utopia, ya que vistas las cosas y salvo contados ejemplos, da la impresión que el que nace pobre poco avanza y el que nace rico a menos que sea un verdadero bueno para nada, muere rico, mientras la llamada clase media rebota entre ambas castas. No digo que no haya que apoyar a “los que menos tienen” puesto que -y estoy 100% de acuerdo con ello-, son el sector más desprotegido de la sociedad y, a “los que mas” por que son los que tienen los recursos para generar trabajo, mientras dejan a la “clase media” la esencial función de hacer que unos ganen y/o pierdan elecciones (…) y generar la alternancia en el poder que todos los políticos dicen que es buena pero que ninguno quiere (…).
Bajo ningún punto de vista quiero que se piense, que lo que se ha hecho en pos de mejorar la educación esté mal, no ha dado los resultados esperados, que es otra cosa y ello se puede deber en parte en lo poco permeables que son quienes enseñan a las nuevas estrategias y planes curriculares impuestos para la formación básica y media, se requiere urgentemente de más renovación en este aspecto; a la carencia (pese a todo lo que se ha invertido) de adecuada infraestructura pública en los colegios y liceos; y lo que más me duele es que da la impresión que en algunos existe escasa voluntad para lograr transformaciones sin que ello implique una gratificación de parte de “papá estado”, pero ¿Por qué he de premiarte por hacer bien tu trabajo?, si es tú trabajo, más si todos somos personas a las que no es necesario gratificar “cada vez que hacemos una gracia”, como se hace cuando se enseña o entrena a una mascota, para eso el estado te ha de dotar de carrera docente, en la que puedas en base a tu esfuerzo mejorar tu estatus dentro de la sociedad, y ello reitero es en base al esfuerzo, bueno talvez el fallo está en que el estado no ha sabido dar todo lo que debiera, cosa que también merece discusión y por cierto más verbo que verso.
Además me parece perverso que el éxito se mida por ejemplo con los puntajes de la Prueba SIMCE, la que a parte de estresar a los “cabros” antes y después de rendirla, luego es empleada por los colegios para captar más estudiantes, como una medida de lo “buenos” que son entrenado, digo enseñando a los niños y jóvenes de la patria. Es lo mismo que pasa con los puntajes de la PSU que son usados por los preuniversitarios para atraer clientes, cosa similar con las universidades que se los pelean para obtener un beneficio del estado tanto o más perverso que el SINCE, me refiero al AFI.
Todo ello más lo imperfecto que es el sistema, desata una verdadera batalla por conseguir a los mejores puntajes, (muchos de los cuales son fruto del entrenamiento en las materias a evaluar en la PSU más que del aprendizaje real de las mismas y conste que la diferencia sabemos no es sólo de palabras), ofreciéndoles un sin fin de beneficios para que opten por ellos, es decir consumo en su máxima expresión, mismo que ya ven como nos tiene a todos llenos de miedo.
Luego quienes postulan que la educación “no se puede comprar”, debieran partir por regular la excesiva publicidad de las Universidades, Institutos Profesionales, Centros de Formación Técnica y Preuniversitarios y por cierto quitar los perversos incentivos como lo es el AFI y no hacer públicos los resultados de la prueba SIMCE o al menos no de un año para otro y algo más utópico aún, conocer cual es la cantidad de profesionales de todas las áreas que realmente se necesitan, para así no generar demasiada oferta de vacantes y por ende de profesionales que luego no tendrán en que trabajar o bien sus expectativas económicas no serán satisfechas como se les prometió.
Finalmente y como toqué el tema de los técnicos, debieran existir más incentivos para quienes opten por profesiones de ese nivel, ya está dicho son necesarias, o ¿es un médico el que le pasa a otro es escalpelo?, y con ello seguirán cumpliendo la promesa de que todos tienen derecho a educarse, o de tener oportunidades para ello, de paso acercan la brecha que existe entre países desarrollados y nosotros en cuanto al número de técnicos por cada profesional y lo más importante sembraran y cosecharan esperanzas reales en las generaciones venideras.
- Escrito por chavp a las 16:37:37 en Educación
- Agregar un comentario (1496 lecturas)
Agregar un comentario
Rellene el formulario para agregar un comentario



