¿Quien cuida los Bosques?

Martes, Febrero 24, 2009

Sabido es que en Chile y en buena parte del mundo, la propiedad o tenencia de gran parte de los Recursos Naturales no está en manos del estado, salvo las áreas silvestres protegidas, uno que otro monumento natural, yacimientos minerales de importancia estratégica y hielos eternos de las altas cumbres, que al igual que los de los polos constituyen los reservorios de agua dulce que beberemos mañana, excepciones dadas por necesidad o conveniencia (actual y/o futura), en general la administración y explotación está en manos de privados, sea por tenencia directa o mediante concesiones de explotación por un tiempo determinado (10, 15, etc., años).

El caso de los bosques no es una excepción a esta regla, ya que salvo los que están dentro del SNASPE o en tierra de nadie (todo lo que no está por ejemplo en el borde de caminos públicos y cerros) la tenencia de estos está en manos de privados, ojo que hay concesiones para la administración de parte de algunas reservas y parques nacionales, y ello es simplemente por el innegable hecho que el estado tienen otras preocupaciones de mayor importancia que la sola administración y explotación de sus recursos naturales, renovables o de los otros. Pese a esto el estado asume un rol importante en el cuidado, manejo y protección de estos, sea mediante leyes que hacen cumplir las policías y el poder judicial o bien mediante instituciones u organismos técnicos de estado, como es la Corporación Nacional Forestal, CONAF, el Instituto Forestal, INFOR, y el Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, todos dependientes del Ministerio de Agricultura.

Mediante dichos organismos, por ejemplo CONAF, el estado se encarga del control de incendios forestales en terrenos de pequeños propietarios, quienes obviamente carecen de los recursos económicos que supone la supresión de los mismos y de paso dan una mano a los privados, dueños de buena parte del bosque productivo, al evitar que el fuego pase a sus predios. Pero a no creer que estas empresas se comportan como “chupa sangre”, frase acuñada hace unos años por un honorable senador de la república al referirse a la actitud poco proactiva de estos últimos para con el estado y por ende para con la sociedad en la cual están inmersas, muy por el contrario, las empresas forestales cuentan con brigadas forestales bastante bien equipadas para el control y supresión de siniestros en sus bosques y de paso evitar que estos pasen a pequeños propietarios y al bosque natural, este último es donde se concentra buena parte de la biodiversidad terrestre de Chile. Es decir estamos frente a un gran sinergismo digno de admirar y que ya se quisieran otros actores o subsectores productivos del ex jaguar de Latinoamérica.

Otro ejemplo lo constituye la labor del SAG, el único ONPF (Organismo Nacional de Protección Fitosanitaria) de Chile, al menos así lo entiende la CIFP (Convención Internacional de Protección Fitosanitaria) la cual depende de la FAO (eso asumo saben que significa), el cual se encarga con el apoyo de CONAF y el INFOR de evitar el establecimiento y/o surgimiento, control y eventual erradicación de agentes de potencial riesgo para el sector silvoagropecuario chileno principalmente en predios estatales o en manos de pequeños propietarios forestales y de paso evitan que estos pasen o se dispersen a los bosques productivos. Las empresas por su parte también cuentan con planes de vigilancia, control y erradicación de focos de estos agentes de riesgo en sus plantaciones y de paso evitar que estos pasen a pequeños propietarios forestales, es decir se repite la sinergia.

Algo más sobre “los agentes de potencial riesgo”, estos constantemente están ingresando al país sea por error, omisión y/o maldad es decir el factor humano es relevante ya que somos nosotros los que a fin de cuentas terminamos ingresando o al menos facilitando el ingreso de plagas al país sin medir el daño presente y futuro que estas ocasionan a la sociedad y acá radica la gran similitud con el caso de los incendios forestales, más menos abordados en el último tiempo en este blog, es decir la irresponsabilidad de la sociedad para con sus recursos naturales está siempre presente cuando estos problemas aparecen, (la sola excepción la da el ingreso de plagas, muchas de las cuales ingresan de manera natural a nuestro territorio, por lo general por pasos bajos en la cordillera de los andes, capacidad de la cual carecen los incendios forestales, por más vida que parecieran tener y por más que a ratos insista con que cumplen con todo el ciclo “básico” que caracteriza una enfermedad, pero eso es tema para otra nota), ya que en general delegamos toda responsabilidad en los actores que existen “por defecto” en la sociedad , el estado con todos sus poderes, el que debe velar por mi bienestar (social y ambiental) y a las empresas a la cuales se les exige ser social y ambientalmente responsables, y en este punto las sinergias de las que hablo en esta nota son un claro ejemplo de lo bien que las cosas funcionan cuando todos tenemos un común interés o al menos estos se topan y ello pocas veces sucede con los particulares, pueblo le llaman algunos, los cuales como ya está dicho por error, omisión, falta de educación o maldad, se encargan por ejemplo de iniciar incendios y facilitar el ingreso de plagas al país, duele decirlo pero al parecer todos menos nosotros cuidamos nuestros bosques, y tal vez con razón, total hay otros que hasta ganan dinero haciéndolo por nosotros.

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