El estado dueño de bosques
Jueves, Septiembre 17, 2009
Todos o la mejor dicho la gran mayoría de nosotros sabe que el estado chileno no es dueño de bosques, salvo los que están dentro del SNASPE, esencialmente bosque nativo, una otra franja de protección más lo que crece (sea nativo u exótico) en tierra de nadie, terrenos fiscales, pero lo que es bosques con fines productivos nada, sólo los señalados anteriormente y todos con fines de preservación, conservación e investigación.
Pero ¿fue siempre así?, por lo que entiendo hasta antes del DL 701 el estado tenía bosques exótico cuya totalidad compartía con las empresas forestales que existían en dicha época, entonces ¿porqué el estado se desprendió de sus bosques y delegó la responsabilidad de ampliar la masa crítica de bosque artificial a privados, vía las bonificaciones incluidas en el decreto?, con lo cual se pasó de las poco más de 300 mil has., que existían a mediados de los años 70 a los más de 2 millones que existen en la actualidad y que sustentan la gran y hay que decirlo concentrada industria forestal chilena y primera actividad económica basada en recursos naturales renovables.
2 millones de hectáreas gracias al 701 y se habla de al menos 2 millones más si se forestan las que restan y que son de aptitud preferentemente forestal (APF), más algunas que no tienen otro destino más que r devoradas por la erosión y que piden a gritos se las foreste, es decir podríamos tener a lo menos 4 millones de hectáreas con cubierta boscosa, las que se sumarían a las más de 13 millones que tienen bosque nativo, en distintos grados de conservación y por ende de aprovechamiento, y que otorgan dividendos al estado y por ende a todos los chilenos mediante los impuestos a las ganancias de empresas y particulares que se dedican al manejo y explotación de bosques, mismos a los cuales el estado de una u otra manera antes a bonificado.
No siendo en lo absoluto centralista, pero tampoco 100% liberal en cuanto a lo económico, es más últimamente me defino como “independerechistadecentroizquierda” y tiendo a pensar o mejor dicho a no ver con malos ojos que el estado ingrese a la propiedad de bosques con fines productivos y por ende de madera, eso si no mediante nacionalizaciones o estatizaciones, las que me huelen a populismos modernos de igual modo como las privatizaciones olían a liberalismo añejo, sino más bien que sea el estado quien se encargue directamente de la forestación y manejo de una parte de los ya dichos 2 millones de hectáreas que quedan, ¿cuántas?, por ejemplo las que los particulares no estén dispuestos a explotar, aunque esto último es un tanto ambiguo, pero digamos unas 50 o 100 mil hectáreas, para que el negocio valga la pena, y de este modo convertirse en un oferente de madera para la pequeña y mediana industria forestal – maderera chilena, esa que no puede competirle a los “grandes” en cuanto a tenencia de bosques y por ende muchas veces no puede abastecerse de madera para producir.
¿Cómo hacer esto?, suelo ya está dicho “sobra”, conocimiento del negocio también tenemos, es cosa de recurrir a CONAF e INFOR para saber ¿qué y dónde plantar tal o cual especie?, ¿cuales son las más adecuadas para tal o cual tipo de suelo, tanto desde el punto de vista económico y ambiental?, además profesionales para hacer la pega creo que existen varias decenas de Ingenieros Forestales repartidos por todo Chile que estarían dispuestos a hacerla, recursos sabemos que hay y sino los hay creo no costaría mucho sacarlos de algún lado, ya sea con recursos propios, emisión de deuda soberana o los instrumentos que los economistas crean viables para ello, además al ser bosque “nuevo” sería factible la venta de bonos carbono.
En fin pensándolo bien, no veo tan descabellada la idea, eso si habría que madurarla un poco más, aunque cosas a favor tiene y muchas, las que van de la mano con algunos roles del estado, como son el velar por un ambiente libre de contaminación, los bosques fijan carbono; dotar de oportunidades de desarrollo, los bosques mejoran el suelo y mejoran el ciclo del agua, luego de estos se puede establecer agricultura u otra actividad económica y por ende mejoran la calidad de vida y no sólo de quienes viven directamente de ellos, sino de toda la sociedad y un largo etcétera que muchos de nosotros conocemos como las externalidades positivas de la actividad forestal, actividad que con las elecciones presidenciales “a tiro de cañón” sería bueno que los candidatos se la tomaran más en serio, ya está dicho por todo lo que el sector da y puede dar a Chile.
- Escrito por chavp a las 15:47:36 en Bosque y Madera
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