¿Y los ambientalistas?

Miercoles, Marzo 31, 2010

Dentro de las tantas interrogantes que me han surgido en torno a las consecuencias y medidas remediativas para enfrentar la destrucción de terremoto – tsunami de la madrugada del 27 de febrero esta ¿que habrá pensado la corriente ecológica o mejor dicho ambientalista de nuestra sociedad? y hago la salvedad porque me considero ecologista de esos que creen que podemos y debemos usar el “eco” en pos de obtener los mejores beneficios de este para hoy y el futuro, versus los segundos que de cierta manera y como si fueran extra terrestres hasta llegan a renegar de la existencia del ser humano y lo culpan, con razón eso si, de todos los males del planeta, sin embargo es lo único en lo que creo estar de acuerdo con ellos, en ser los causantes del daño, pero al mismo tiempo los responsables de paliarlo en el presente e intentar remediarlo para el futuro.

Así las cosas no pocas veces he leído y escuchado a algunos de mis queridos y queridas amigas ambientalistas, decir que toda actividad productiva atenta contra la naturaleza, que las salmoneras, las forestales, las mineras, etc., a parte de explotar a los trabajadores y llevarse todas las riquezas fuera de nuestras fronteras, casi no hay ambientalista que no piense eso, lo único que hacen es estropear aún más el medio ambiente, con el único afán de acumular y más y más riqueza cosa que en también en un país como el nuestro y en otros tantos no debiera ser y se debe persistir en lugar una mejor distribución, que nivele y compatibilice hacia arriba las oportunidades y los ingresos de todos , junto a una mejor actividad productiva que sea lo más sustentable y sostenible que se pueda, lo que no es más que lo que la legislación permita.

Bajo ese punto de vista sorprende que pese a que el lobby y el “poderío mediático” de los ambientalista es enorme, no hayan podido, gracias a dios, imponer sus términos en la agenda legislativa, por más que muchos políticos se autodefinan como ambientalistas o defensores del medio ambiente (todos lo somos), primando una agenda más bien productivista la cual con matices y con cierto margen de error, nos dice que al extraer y transformar riquezas naturales se dañe en lo menos que sea posible el ecosistema, no se puede hacer un queque sin romper huevos, generando y modernizando las legislaciones en función de las necesidades reales del país crecimiento económico e igualdad social.

El cuasi renegar de la actividad humana sobre la naturaleza llevó y lleva a muchos a tomar actitudes extremas, exponiendo hasta las vidas de otros que siguen la causa, detrás de todo esto siempre hay capitanes que jamás irán a la guerra, ¿para que?, si hay idealistas que consumen lo que les dan, y que están dispuestos a buenas batallas, como la de las ballenas, a la que secundo, más porque todos sabemos que la caza de estos imponentes animales de ciencia nada tiene, por eso bien por ello; bien también por la lucha contra la deforestación en la amazonía, que de ese pulmón verde dependemos todos en el planeta y bien por otras tantas luchas admirables.

Mal eso si por otras tantas peleas que si bien tienen asidero, implica más un perjuicio para la sociedad a la cual a ratos parecen defender, por ejemplo el tema de las salmoneras, claramente en Chile hubo mal manejo sanitario, producto de deficientes controles sanitarios, productivos y hasta malas prácticas laborales, mismas que la ley permitió y que la “natura” se encargó de castigar con el virus ISA, el asunto acá topa con que las malas prácticas y escaso poder de fiscalización, sin embargo mientras duró el boom hubo bienestar o sensación del mismo en la población, ninguna racha ni positiva ni negativa es eterna y por ende siempre hay que estar pensando en el que va a pasar. También se los ve renegando contra la forestación, que los suelos debiesen ser forestados únicamente con especies nativas que sabido es por todos son de lento crecimiento y por ende no son capaces de sustentar el modelo productivo que se adoptó (en base a especies exóticas y de rápido crecimiento) y menos aún recuperar en tiempo razonable los suelos y cuanto hay al respecto, que se tiende a pensar que es contradictorio pensar en conservar y producir de manera simultanea, es decir se debe hacer una cosa u otra, no ambas, cuando en la práctica está demostrado que ambas van de la mano y que es posible profundizar en ello.

La madrugada del 27 de febrero, buena parte de la industria en Chile paralizó, dejando de extraer y transformar recursos naturales por un tiempo que dependiendo de la severidad de los daños variará de semanas hasta meses, (no siendo descabellado el pensar que haya que reinstalar industrias lo que claramente tardará años), lo que liberando a la naturaleza de la presión de explotación a la cual según algunos la hemos sometido; también dejó a oscuras a buena parte de Chile, cosa que se repitió dos semanas después con lo que no se contaminó el medio ambiente al menos por unos cuantos días.

No quiero pensar en que la noche del 27 F el ambientalismo puro y duro estuvo de fiesta, mientras gran parte del país lloraba deudos y destrozos mientras intentaba levantarse, es más los días siguientes a la tragedia han demostrado que debemos producir más y mejor para parar al país de todos y para todos, y la verdad en esta pasada no he escuchado hablar a los ambientalistas, si a empresarios, profesores, sacerdotes, artistas, futbolistas, políticos, pensadores de las más diversas corrientes aportando sus ideas para reconstruir Chile pero ambientalistas ninguno y eso que leo mucho, sería bueno escuchar las propuestas de ese mundo que en Chile jamás ha sobrado nadie, y menos hoy que todos debemos sumar.

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