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Manejo
del Fuego
Se
entiende por manejo del fuego al conjunto de actividades destinadas
a reducir los daños ocasionados por incendios forestales.
Ellas son Prevención, Presupresión, Supresión
y Uso racional del fuego para labores silvoagropecuarias.
A
su vez, un incendio forestal es un fuego que, con peligro o daño
a las personas, la propiedad o el ambiente, se propaga sin control
en terrenos rurales, a través de vegetación leñosa,
arbustiva o herbácea, viva o muerta.
Esta
es una definición técnica establecida por CONAF,
en ausencia de una definición legal.
PREVENCIÓN
DE INCENDIOS FORESTALES
Acciones
destinadas a evitar que se produzcan incendios forestales, como
también a intervenir la vegetación a fin de impedir
o reducir la propagación del fuego en caso que se produzca
un incendio.
La
población potencialmente causante de originar incendios
se define como el RIESGO. Las condiciones ambientales que permiten
el origen del fuego, entre ellas principalmente la vegetación,
se expresan como el PELIGRO. El RIESGO más el PELIGRO suman
un INCENDIO FORESTAL.
La
prevención comprende acciones hacia la población
por persuasión: educación y difusión. Y por
imposición: legislación y reglamentación.
Las acciones sobre la vegetación se denominan manejo de
combustibles, también conocidas como reducción del
peligro o silvicultura preventiva.
Educación
y difusión
Actúan
sobre el riesgo, es decir la población, persuadiéndola
a cambios de actitud. La educación está dirigida
a grupos identificados (escolares, obreros forestales, pobladores).
La difusión es masiva. Se habla de Campañas de prevención.
Y en ellas se emplean símbolos: en el caso de CONAF, Forestín,
creado en 1976 por la Ingeniero Forestal de CONAF Sra. Gabriela
Omegna, y posteriormente bautizado en 1983. El símbolo
más conocido en el mundo es el Oso Smokey, del Servicio
Forestal de Estados Unidos.
La
legislación y reglamentación
También
actúan sobre el riesgo, pero son imposiciones a la población.
La
legislación es nacional, actúa sobre la población,
imponiendo conductas a base de normas legales. En el tema de incendios
forestales hay normas de distinto origen y épocas. Las
más importantes son:
*El
Código Penal, que castiga el delito de incendio forestal;
*La Ley de Bosques, de 1931, que fija penas a quienes ocasionen
incendios por uso del fuego o por negligencias;
*El
DS 276, de 1980 del M. de Agricultura que, sustentado en la Ley
de Bosques, regula el uso del fuego en la eliminación de
desechos agrícolas y forestales, o sea lo que se conoce
como quemas controladas;
*Una
parte del DL 701 que, al bonificar una plantación, exige
un plan de manejo en el cual, uno de sus acápites debe
considerar un programa de protección contra incendios forestales.
La
reglamentación, por su parte, es impuesta por el propietario
(no fumar en faenas, no ingresar, horarios especiales de faenas,
etc.).
El
manejo de combustibles (silvicultura preventiva)
Se
actúa sobre el peligro, o sea las condiciones ambientales
que propician el inicio y propagación del fuego, mediante
intervenciones previas a la vegetación combustible para
eliminarla o modificarla. Se hace a través de podas, raleos,
limpias, quemas controladas y cortafuegos.
En este aspecto la gestión directa de CONAF es mínima.
Trata de impulsar la acción de municipalidades y pobladores
en la construcción de cortafuegos en áreas de interfaz
urbano-rural.
Las empresas forestales sí la realizan en forma amplia.
En menor grado, casi inexistente, entre medianos y pequeños
propietarios.
LA
PRESUPRESIÓN
Es
el conjunto de actividades destinadas a organizar, preparar y
operar recursos humanos y materiales para detectar y combatir
incendios forestales. Es previa a la supresión o combate.
Sin una adecuada presupresión el combate sería ineficiente.
Evaluación
del grado de peligro
CONAF
utiliza un índice de Grado de Peligro basado en factores
meteorológicos, que, de acuerdo a una fórmula de
cálculo, establece grados de probabilidad de inicio de
incendios forestales. Estos grados, a su vez, permiten establecer
niveles de alerta para los distintos recursos de detección
y combate de incendios forestales.
Detección
a) Detección terrestre fija, con torres de observación
instaladas en cumbres de buena visibilidad desde las cuales un
observador tiene visión permanente sobre su sector. Es
el sistema de detección más usado en Chile.
b) Detección aérea en aeronaves tipo Censa 170 a
182 que se contratan a operadores privados o Clubes Aéreos.
De gran uso en los años 80 actualmente su utilización
es reducida, tanto por razones presupuestarias como por un mayor
uso de las torres de observación.
c) Detección indirecta Uso de sensores de calor, cámaras
de TV fijas o aéreas, satélites. En Chile no se
utilizan.
Organización
de Centrales de Operación
En
cada Región, y en Provincias de Regiones extensas, CONAF
ha instalado y utiliza en el país un total de 20 centrales
de operación, en las que se reciben los avisos de detección,
se evalúa la situación, se despachan recursos de
combate y se coordina su operación en terreno.
Las
Centrales Regionales son autónomas para despachar sus recursos
de combate, pero mantienen permanentemente informada de su situación
a la Central Nacional de Coordinación (CENCO), dependiente
del Departamento Manejo del Fuego, en Santiago.
Cuando
una Región presenta un incendio de magnitud que sobrepasa
sus recursos, la Central Nacional instruye y coordina el desplazamiento
de recursos desde otras Regiones en su apoyo.
Formación
y operación brigadas de combate
La
fuerza de combate de CONAF se organiza contratando personal temporal,
que recibe la adecuada capacitación y equipamiento personal.
Cada temporada CONAF contrata alrededor de 1.400 trabajadores
desde la IV a XII Regiones. Con ellos se estructuran 80 unidades
de combate de incendios forestales, entre Brigadas y Cuadrillas,
conformadas por jefes y combatientes que residen durante la temporada
en instalaciones, denominadas bases de brigadas, ubicadas en áreas
conflictivas e implementadas para la estadía y alimentación
del personal.
Las
Brigadas y Cuadrillas cuentan con herramientas manuales, motobombas,
motosierras, radiocomunicaciones, vehículo de transporte
y otros equipos de seguridad y de combate. Seis de ellas son unidades
que son transportadas en helicóptero para un rápido
ataque inicial.
Recursos
aéreos
Cada
temporada CONAF contrata y opera, como dotación básica
de aeronaves, a 3 aviones cisterna medianos para lanzamientos
de agua y espuma y 9 helicópteros para transporte de personal
de combate y lanzamientos. Además, y según la severidad
de la temporada, se contratan aeronaves adicionales o se accede
a las aeronaves que, por su parte, contratan las empresas forestales.
De uso común son los aviones Dromader y Air Tractor 802
y los helicópteros Bell 204 y 205.
LA
SUPRESIÓN O COMBATE
Corresponde
a la lucha contra el fuego en un incendio forestal. Para ello
el personal en terreno es organizado en funciones de comando,
línea, planes y servicio, se aplican los métodos
de combate adecuados y, si es necesario, se establece un campamento
de incendio para un trabajo de varios días. CONAF ha evidenciado
en esta actividad un gran compromiso con la seguridad laboral.
CONTROL
EN EL USO DEL FUEGO
El
uso del fuego para eliminar desechos de faenas agrícolas
y forestales, por ser una potencial causa de incendios forestales,
está reglamentado por el Decreto Supremo N° 276, de
1980, del Ministerio de Agricultura, que establece el procedimiento
para acceder a su uso en fechas establecidas por CONAF en un calendario
de quemas y mediante un aviso de quema controlada y de su comprobante
de aviso.
Inicialmente
el calendario de quemas tenía un gran número de
días permitidos para quemar. Sin embargo, en los últimos
años la política de CONAF ha sido restringir el
uso del fuego y propiciar su reemplazo por otras modalidades de
eliminar desechos agrícolas y forestales. Es así
como, por ejemplo, en la VIII Región el calendario ya no
contempla fechas de quema en enero y febrero.
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